Es tarde...
... pero debo escribir. Y debo también escribir una disculpa por no haber escrito en tantisimo tiempo, además teniendo en cuenta que hace más o menos una semana que estoy aqui.
Las cosas por aqui no han cambiado demasiado. Cuando llegamos (hay veces que me maravillo de las personas) estaban esperandonos unas cosas nuevas que le habiamos pedido al propietario y también el calentador encendido, dado que el propietario sabía que llegabamos ese día. Con lo cual, fue un regreso muy feliz. Luego, tras un par de llamadas de "Ya estamos aqui" se presentó gente sin avisar a nuestra puerta que nos acompañó a hacer la compra y el resto de que haceres que uno debe hacer cuando vuelve de viaje.
Tras diversas gymkhanas (estamos en Pisa, es lo que se hace por aqui) encontramos una biblioteca que se adapta a nuestras exigencias, es decir, donde hay silencio. Los italianos tienen salas y salas de estudio en las cuales hablan como cotorras, es increible. Incluso había una que comunicaba con una sala reservada a la investigación de los profesores y estos salían de su sala para hablar en nuestra sala de estudio. Sin comentarios por supuesto.
El Arno parece ahora más limpio, no me pregunteis por qué, pero lo parece. El árbol sigue ahi, atascado en uno de los ojos del puente sin poder pasar al otro lado. La verdad, no sé si llegará el día en que vere ese puente sin el árbol y seguramente, si llega, me faltará algo en mi puente.
Las cosas por aqui no han cambiado demasiado. Cuando llegamos (hay veces que me maravillo de las personas) estaban esperandonos unas cosas nuevas que le habiamos pedido al propietario y también el calentador encendido, dado que el propietario sabía que llegabamos ese día. Con lo cual, fue un regreso muy feliz. Luego, tras un par de llamadas de "Ya estamos aqui" se presentó gente sin avisar a nuestra puerta que nos acompañó a hacer la compra y el resto de que haceres que uno debe hacer cuando vuelve de viaje.
Tras diversas gymkhanas (estamos en Pisa, es lo que se hace por aqui) encontramos una biblioteca que se adapta a nuestras exigencias, es decir, donde hay silencio. Los italianos tienen salas y salas de estudio en las cuales hablan como cotorras, es increible. Incluso había una que comunicaba con una sala reservada a la investigación de los profesores y estos salían de su sala para hablar en nuestra sala de estudio. Sin comentarios por supuesto.
El Arno parece ahora más limpio, no me pregunteis por qué, pero lo parece. El árbol sigue ahi, atascado en uno de los ojos del puente sin poder pasar al otro lado. La verdad, no sé si llegará el día en que vere ese puente sin el árbol y seguramente, si llega, me faltará algo en mi puente.
5 comentarios
Marina -
Jajajajaja, ánimo hombre que estamos deseosos de saber cómo te va por aquellos lares.
Un beso
* -
Un besote, se te echa de menitos...
Superpera -
Cuando me pase por pisa me llevo un poco de mi rio en un frasco, verás como tu Arno te parece que está mucho mas limpio de lo que creías.
Sara -
Un besito
La Gata -